Burning Man cumple cuatro décadas convertido en uno de los encuentros culturales más conocidos del mundo. Sin embargo, uno de sus cofundadores considera que el evento actual se alejó profundamente de sus orígenes.
John Law, quien participó en el desarrollo de Burning Man en sus primeros años y en su llegada al desierto de Black Rock, publicó un ensayo en San Francisco Standard. Ahí afirmó que el festival actual resulta “apenas reconocible” frente a la experiencia contracultural que ayudó a construir.
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John Law critica la transformación de Burning Man
Law aseguró que Burning Man perdió su “alma anarquista”. Según su visión, lo que comenzó como una colaboración experimental entre artistas, participantes y comunidades alternativas se transformó con el paso del tiempo en una experiencia mucho más comercial.
El cofundador señaló especialmente el crecimiento de los campamentos exclusivos y de los servicios de lujo. En su ensayo mencionó alojamientos costosos, chefs y otros servicios dirigidos a asistentes con un alto poder adquisitivo. Para Law, estos cambios contradicen el espíritu de autosuficiencia y participación colectiva que caracterizó las primeras ediciones.
De una pequeña reunión a un fenómeno global
El contraste con los primeros años resulta enorme. Law recuerda que el encuentro en el desierto de 1990 reunió a unas pocas decenas de personas, mientras que la asistencia creció rápidamente durante los años noventa.
Según su relato, la expansión de internet y la conexión del evento con Silicon Valley contribuyeron a transformar su escala y su público. Burning Man pasó de ser una reunión experimental en el desierto a convertirse en un fenómeno internacional capaz de atraer a decenas de miles de personas.
El debate sobre el dinero y la cultura del festival
Las críticas de Law llegan en un momento en que el precio y la accesibilidad de Burning Man también generan debate. El costo de asistir no depende únicamente de la entrada, ya que los participantes deben considerar transporte, equipo, comida y los recursos necesarios para sobrevivir varios días en el desierto.
Sin embargo, su crítica representa una visión personal. El propio Law reconoce que muchas personas todavía encuentran en Burning Man una experiencia importante y disfrutable. Además, el festival continúa reuniendo proyectos artísticos, comunidades y participantes que mantienen la colaboración como parte central de su experiencia.

¿Puede una contracultura seguir siendo contracultura cuando crece?
La discusión planteada por John Law va más allá de Burning Man. Muchas escenas musicales, culturales y artísticas nacieron desde los márgenes y después crecieron hasta convertirse en fenómenos globales.
Ese crecimiento puede permitir que nuevas personas descubran una cultura, pero también cambia su relación con el dinero, las marcas y el poder. Para Law, Burning Man representa precisamente esa contradicción: un experimento que nació desde la libertad colectiva y que hoy, según su opinión, debe convivir con una escala y una economía que sus fundadores originales nunca imaginaron.
Su crítica no significa que Burning Man haya dejado de importar. Al contrario, demuestra que su transformación sigue generando una pregunta incómoda: cuando una cultura alternativa se vuelve masiva, ¿puede conservar aquello que la hizo diferente?